El nogal de Gerbaut

En la tierra de Inverso Pinasca, comenzando de Comba Villa, en lo alto sobre Clot y sobre Fleccia, viene el paso hacia donde cae en verano el sol, sin darse cuenta, caminando casi en plano, se llega a Gerbaut. La descubres dormida en la nieve, aquella extrema rama de suelo Inversino al lado Pomaretto.

Todo sin moverse. Allí no existen los ruidos del valle.
La aldea, en un día sin sol, no hubiese sido un corazón lleno de flores, aparecería en blanco y negro.
Todo inmóvil, ni un pajarito entre las ramas, ni un poco de nieve que se desprende para hacerte girar a su su silbido, ni un soplo de viento.
Por respeto de la cosa, aquel silencio, que desde hace tiempo no albergan más familias humanas. Todas las caídas excepto una.
Muros rectos y fieros decorados con líquenes, fechas esparcidas sobre las piedras de la fachada, porque quienes han construido esas casas nunca habrían pensado ver el sol y las rutas en el frío y en el blanco sin voz de la nieve.
Gerbaut, a pocos metros de Pomaretto, visitada en verano para meriendas y almuerzos de campaña, y para el resto muda. Con la única compañía del nogal que llamará en la temporada de los frutos ardillas de dia y lirones de noche a bailar sobre sus piedras. Piedras con fecha, para pasar por lo que ha sido. Porque puede morir una casa, pero el recuerdo no.
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