Nunca desperdiciar


Basta un vistazo para entender que es un horno.
Parece casi olerlo, allí cerca, el olor del pan, a Comba Villa, Inverso Pinasca, frente a aquella casa abandonada toda sola y no abrazada a las otras como siempre ocurre en los pueblos alpinos.
Aroma de pan y calor de fuego, dicen las piedras de aquella casa que destaca.
Son miles y miles las historias que se leen en los bigotes de humo en las paredes alrededor de la boca de un horno.
Pero sobre todo, una, se lee importante: de allí surgía lo necesario para las comidas sencillas y limpias, rara vez abundantes, nunca desperdiciar.


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