El Hada de la nieve

Entre todas las maravillas vivientes, la perdiz blanca es quizás la más maravillosa.
Antes de nada porque vuela, y volar es una magia; después porque cambia el color de verano a invierno y finalmente porque donde vive ella no vive casi ninguno, salvo el águila de la cual se tiene que esconder.
Come muy poco en invierno la perdiz, y por otra parte gasta poquísimo, porque no se mueve, mantiene el calor en las plumas especiales también alrededor de las patas que parecen envueltas en pantalones, y espera a la primavera, que llega tarde tan en alto, porque allí es de casa el frío y el invierno la hace jefa. La definen resto glaciar; pero un amigo me ha dicho en confianza que en realidad… nada de restos y nada de glaciares… son hadas, las perdices blancas, hadas de las nieves. Esto lo explica todo, porqué son blancas rodeadas de pintalabios, y también se entiende que no hay necesidad de molestarlas, porque no es justo y… porque si un hada está enojada…
(Fotos Fabrizio Moglia)

En Piamonte la perdíz blanca es cazada; es decir, pagando, puedes legalmente matarla. Como si, pagando, se pudiese entrar en una galería de arte y destruir una obra de arte. Incivilidad.


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