La respiración de la tierra

Il Pan di Zucchero sopra Turina

Il Pan di Zucchero sopra Turina

Que sale de Val Chisone, entre las últimas imágenes que captura está aquella de una colina pequeña e impertinente a la derecha, fuera de forma y fuera de lugar, como un enano entre gigantes en aquel mundo de grandes montañas: es el Pan de Azúcar. “Si hubiera sido de azúcar, decía mi mamá – clase 1917 – durante la guerra lo habremos comido todo”.
Bajo el pan de azúcar, entre él y el Baoti – otra colina pero menos hermosa – está Turina: un pueblo con iglesia y edificios importantes. Visto desde el otro lado del valle es bellísimo en su círculo de prados; parece el diseño de un niño, tanto es equilibrado y delicado. Frente a la iglesia una construcción extraña, fuera de lugar como el Pan de Azúcar, pero que se entiende que es importante. Bajo el pórtico de aquella construcción el buzón y una lápida, con esto encima “Ciudad de puerta trasera”.
La historia olvidada.
Aquel lugar era Ciudad, y aquel edificio extraño era el municipio. A continuación el fascismo, en el “29, años de hambre, incorporada a otro ayuntamento (“comune”); término horrendo hoy de moda, incorporar, para no para decir que se destruía y borraba cultura, valores y memoria: todavía de actualidad.
Somos los hijos del lugar que hizo morir en la guerra por vanagloriarse sobre aquella lápida, se leen los nombres de la gente que tenía hambre y habría comido con los ojos el Pan de Azúcar. Hoy, allí, esa pequeña plaza es San Germano Chisone.
No muy lejos una antigua y bella casa, que toda aquella historia ha vivido, espera a un comprador; le han quizás quitado la antorcha de la cantina.
Menos mal que el antiguo municipio lo ha mantenido y con él la lápida de los hijos.
La historia es el aliento de una tierra, y sin eso no puede haber lugar. Alguno.

La piazzetta di Turina

La piazzetta di Turina

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