Ida Bert

Campanile di Bovile

Campanile di Bovile

In Val Germanasca, pasado Perrero, antes de cruzar el puente sobre el riodi Massello, a la derecha hay un camino que vuelve al viajero nuevamente hacia el valle. Después un biforcacion y, tomando otra vez a la derecha, siempre más se vuelve sobre sus propios pasos por donde se ha venido, pero mucho más alto. Pasando los lugares de San Martino, después de muchos bosques y rocas, finalmente está Bovile.
Donde está bien pararse: lo impone, un lugar llamado así porque un tiempo tenía los recintos con dentro tantos bueyes. Pare. Un hermoso pueblo, empañado en parte de finiture postiza sin corazón.. Con una iglesia: esta si, para contar.
Pequeña con campanas pequeñas y un reloj grande para decir que el tiempo va y no vuelve. Que es una lástima tirarlo al viento o gastarlo en falsos mitos.
Toda luce intensade celeste que hay en el interior. Si te giras la sorpresa: detrás, encima de donde has entrado, un órgano, plateado y pequeño sobre su bello balcón. ¿Quién sabe cuántas veces ha sonado. Y mientras alzas la cara, el techo a su vez te sorprende y te sonrie. Los cajones los han hecho y después colgado, como en esas iglesias grandes y descaradamente ricas, pero estoestá acabado, honesto, sabe del cielo, todo colorido y con el alma abierta para decirte: ama. Porque ese es el lugar donde llevaré en alto el corazón.
Cuando sales te espera la última sorpresa, pero ya no está en la pequeña iglesia. En la pared de la casa de al lado: una placa, con una cara de mujer, una foto dozzinale un poco así… Recuerda Ida Bert, vivió en este lugar dedicando a la vida a los hermanos menos afortunados, heridos, cansados, ancianos o quizás enfermo. Ha amado siempre sin perder el tiempo jamás.

A veces el bien del cielo toma formas extrañas para mostrarse a las mentes humanas y no siempre elige las iglesias para estar dentro, en el hogar, a esperar; a veces es suficiente una pared y una foto un poco así… de una mujer que realmente ha sabido amar.

Ida Bert

Ida Bert

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