Dos comas entre tierra y cielo

Sucede a veces en las montañas, en Val Germanasca en particular, ver formas extrañas lejos en el horizonte, en la cordillera en el límite entre las piedras y el cielo, que no entran en ese contexto.Tal vez no hacemos caso, a aquellas comas fuera de lugar, que nada tienen de la piedra o de la escasa hierba que vive allí continuamente abofeteadas por viento frío; Nosotros no hacemos caso porque estás cansado y la cresta parece distante siempre igual. Ponemos un paso después del otro de verdadera fatiga para llegar aquí, pero no se acerca nunca, y te desmotiva el corazón.
Paso a paso… mira todavía esas raras curvas desatento, y descubre que se han movido, que se mueven.
Porque no son curva de hierba o de la roca, o chistes de fatiga: son grandes corno es bajo un animal majestuoso, ocultado por el canto, que sólo después de un tiempo se puede admirar.
Sucede a menudo así la reunión con las cabras montesas, en la tierra de Val Germanasca.
Y te borra de repente fatiga.

He encontrado tantas veces las cabras montesas:
esas de verdad, no de los turistas;
aquellas que la gente rara vez ve.
Y cada vez fue hermoso:
porque son curiosos como nosotros,
porque tienen miedo como nosotros,
porque parece que tiene un alma.
Sus ojos te miran al mismo tiempo,
pero no entiendo si te entienden,
si sienten que les quieren
o si a veces te observan con compasión,
tu que estás ahora allí sin aliento,
haciendo cosas raras, esperando que no vean venir,
mientras ellos te habrán contado incluso los pelos que tienes bajo el sombrero.
Cada vez que he agradecido al cielo por haberme dado piernas para poder llegar.
Tal vez tienen de verdad un alma.
Pero a quién le importa,
a mi me basta encontrarlas,
paraarrancarme una sonrisa. Sin aliento.

 


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