Sinfonía de verde

Il Rio Risagliardo di Pramollo

Il Rio Risagliardo di Pramollo

Cuando los brotes de los árboles, después de que los cerezos estén floridos, se hinchan hasta el punto de romperse, entonces y sólo entonces se puede disfrutar del más hermoso verde otorgado al hombre: aquel de los márgenes de las hojas apenas nacidas, que crecen día a día tanto que las ves moverse, y que en un momento son grandes y no más verdes hayedos.
Se da cuenta desde kilómetros el verde mágico de hayedos, un poco diferente a aquel del abedul, apareció pocos días, y de aquel de otros árboles. Y también de aquel de los pinos, verde normal, y de los larices, similar a aquel de los hayedos y de los raros Olmos, y de aquel de los abetos, más oscuro y más seguro, porque ha superado el invierno.
Si se pudiera escribir una sinfonía de colores, deberíamos componerla con el verde de las hojas.
Tal vez junto a un río o a un arroyo, de forma que el chiste del reflejo cubre todo como una manta todo y todos abrazados en su juego.
Para esto es doblemente desafortunado secar arroyos y torrentes.
Además que el hombre, ofende y hiere la belleza, y tal vez con ella al Cielo.
En la foto el Rio Risagliardo di Pramollo.

Il Rio Risagliardo di Pramollo

Il Rio Risagliardo di Pramollo